Dos de cada cinco vehículos en corralones de CDMX terminan abandonados
El alto costo de las multas y servicios de arrastre supera el valor comercial de muchos automóviles retirados en la capital.

En la Ciudad de México, el 40 por ciento de los vehículos que son trasladados a los depósitos vehiculares, conocidos comúnmente como corralones, no vuelven a ser reclamados por sus propietarios. De acuerdo con datos recientes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), esta cifra equivale a que dos de cada cinco unidades enviadas a estos espacios quedan en el abandono definitivo, convirtiéndose en chatarra dentro de los predios gestionados por las autoridades capitalinas.
El factor determinante para este fenómeno es el costo acumulado de las sanciones administrativas. En muchos casos, la suma de las multas de tránsito, los gastos por el servicio de grúa y el pago diario por concepto de estancia en el corralón superan el valor comercial real del vehículo. Para los automovilistas, resulta financieramente inviable recuperar una unidad que, tras varios meses de estancia, acumula adeudos que rebasan su precio de mercado actual.
Esta situación genera una acumulación constante de vehículos en los depósitos, lo que obliga a las autoridades a realizar procesos periódicos de desincorporación y chatarrización para liberar espacio. La problemática afecta principalmente a propietarios de modelos con una antigüedad mayor a quince años, cuyos costos de recuperación suelen ser más elevados que el valor de reventa de la unidad en el mercado de usados.
Especialistas en movilidad urbana señalan que este ciclo de abandono refleja una falta de alternativas para los ciudadanos con menor capacidad económica ante las infracciones viales. A medida que el tiempo transcurre, los intereses y las tarifas de almacenamiento actúan como una barrera insuperable, dejando como única salida administrativa la pérdida total del patrimonio vehicular por parte de los ciudadanos.


