Peso mexicano registra pérdidas ante tensiones por conflicto entre Estados Unidos e Irán
El peso mexicano cerró la semana con una depreciación marcada por la incertidumbre internacional ante el escalamiento del conflicto en Medio Oriente.

El peso mexicano cerró la jornada de este viernes con una tendencia negativa frente al dólar estadounidense, presionado por una creciente aversión al riesgo en los mercados globales. La preocupación de los inversionistas se deriva principalmente del escalamiento en la confrontación militar entre Estados Unidos e Irán, situación que ha impactado la estabilidad de los activos en economías emergentes.
La volatilidad en el tipo de cambio responde a la percepción de riesgo sobre las cadenas de suministro globales, especialmente ante los recientes reportes de ataques contra infraestructura energética estratégica. Estos eventos han generado una huida de capitales hacia activos considerados refugio, lo que ha provocado una presión vendedora sobre la moneda nacional en las operaciones de cierre semanal.
Analistas financieros señalan que la incertidumbre geopolítica se ha convertido en el factor predominante para el comportamiento de las divisas internacionales. La posible disrupción en el flujo de energéticos internacionales mantiene a los mercados financieros en alerta, afectando directamente la cotización del peso en el mercado interbancario local.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y las autoridades del Banco de México mantienen un monitoreo constante sobre la volatilidad cambiaria. El objetivo institucional es asegurar el orden en el funcionamiento del sistema financiero nacional, a pesar de las presiones externas que escapan del control de la política monetaria interna.
El mercado mantiene cautela a la espera de nuevos comunicados sobre la situación en Medio Oriente y su impacto en los precios internacionales de los hidrocarburos. La estabilidad del peso dependerá en gran medida de la evolución del conflicto y de la respuesta que los mercados globales brinden ante cualquier cambio significativo en la seguridad de la infraestructura global.


