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Pintar calles de blanco: ¿solución real contra el calor en ciudades?

Ante el incremento de temperaturas, diversas urbes exploran el uso de pavimentos claros para reducir el calor, aunque la experiencia en Los Ángeles sugiere desafíos técnicos y ambientales significativos.

Redacción Corriente MX
Foto: xataka.com.mx

La idea de pintar el pavimento de blanco para mitigar el efecto de isla de calor urbana ha ganado tracción en diversas ciudades del mundo, presentándose como una alternativa para enfriar el entorno. Este método busca aumentar el albedo, es decir, la capacidad de una superficie para reflejar la radiación solar, evitando que el asfalto absorba y retenga el calor durante las horas de mayor intensidad lumínica.

Sin embargo, la implementación de esta estrategia en ciudades como Los Ángeles, California, ha revelado complicaciones que van más allá de la teoría. Según reportes recientes, aunque la temperatura superficial del pavimento disminuye tras la aplicación de recubrimientos reflectantes, el impacto en la temperatura del aire que respiran los peatones no siempre es tan significativo como se esperaba originalmente.

Uno de los principales retos detectados es el deslumbramiento causado por la alta reflectividad del material, el cual puede afectar la visibilidad de conductores y transeúntes. Además, la durabilidad del recubrimiento se ve comprometida por el tránsito constante de vehículos y la acumulación de polvo, elementos que oscurecen la superficie y reducen drásticamente su eficiencia térmica en periodos relativamente cortos de tiempo.

En el contexto mexicano, donde ciudades con climas extremos enfrentan retos de infraestructura urbana, el debate sobre el uso de materiales reflectantes se mantiene abierto. Expertos en urbanismo sugieren que, antes de adoptar medidas a gran escala, es necesario realizar estudios locales que consideren las condiciones específicas del tráfico, la calidad de los materiales y los costos de mantenimiento preventivo a largo plazo.

La efectividad de esta medida depende de múltiples factores ambientales, incluyendo la humedad y la composición química de las capas aplicadas sobre el asfalto tradicional. Mientras las autoridades continúan observando los resultados internacionales, la tendencia se inclina hacia la búsqueda de soluciones integrales que incluyan mayor infraestructura verde, como el aumento de áreas arboladas, para combatir el calor urbano de forma más sostenible.

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