Michael Owen señala el partido ante México como inicio del declive inglés
El exfutbolista Michael Owen sostiene que los errores tácticos y la falta de solidez frente a la Selección Mexicana marcaron el comienzo de una etapa negativa para Inglaterra.

El exfutbolista Michael Owen ha generado un intenso debate en el ámbito deportivo al señalar que el desempeño de la selección inglesa comenzó a sufrir un deterioro significativo a raíz de los enfrentamientos contra el combinado nacional de México. Según el análisis del exdelantero, los errores cometidos en dichos encuentros exhibieron vulnerabilidades estructurales que, a largo plazo, terminaron por afectar la competitividad y la solidez del equipo europeo en competiciones de alto nivel.
Owen argumenta que el planteamiento táctico utilizado frente a los mexicanos dejó al descubierto deficiencias defensivas que fueron explotadas con eficacia. Estas fallas, lejos de ser incidentes aislados, marcaron, a juicio del exjugador, el inicio de una inercia negativa que ha condicionado el rendimiento de Inglaterra en años recientes. El señalamiento pone el foco en la capacidad estratégica del cuerpo técnico frente a rivales que, como México, han demostrado una evolución táctica constante.
La postura de Owen ha resonado en diversos sectores del periodismo deportivo, donde se discute si la caída en el nivel de juego inglés es atribuible a una mala gestión de los partidos clave o a una falta de recambio generacional adecuado. Los analistas coinciden en que el impacto de enfrentar a selecciones con estilos dinámicos, como la mexicana, suele representar una prueba de fuego que no siempre es superada con éxito por los equipos europeos cuando se encuentran en procesos de transición interna.
Por parte de los sectores especializados en táctica futbolística, se reconoce que el partido mencionado por Owen fue un punto de inflexión. Aunque el resultado es solo una parte de la narrativa, la trascendencia del encuentro sirvió como un termómetro sobre las capacidades reales del conjunto inglés frente a estilos de juego distintos a los europeos. La discusión permanece abierta sobre cómo estos enfrentamientos han influido en la percepción actual del equipo nacional inglés dentro de su propia nación.


